Be water my friend

Hace tiempo se emitió un vídeo, utilizado para un anuncio de coches, en el que Bruce Lee salía diciendo la mítica frase de “Be water my friend”.

Más allá de que me guste el personaje y me resultara entrañable verlo de nuevo en la televisión, me llamó la atención la frase e inmediatamente me vino a la cabeza la actividad de ingeniería, informática en mi caso.

¿Qué tiene que ver un tío que hacía artes marciales con los informáticos? Mucho y nada.

Obviamente, nada en cuanto a tipo de actividad, si dejamos a un lado el hecho de que algunos clientes nos pidan cabriolas, patadas voladoras e incluso la llave del dragón en algunos de los proyectos.

Sin embargo, creo que nos identificamos claramente en cuanto a que, con esa frase, Bruce Lee se refería a que hay que adaptarse a las circunstancias de cada combate, y de la vida en general, igual que lo hace el agua, que se amolda al recipiente que la contiene.

Cuando trabajas en una empresa informática, muy a menudo es necesario aplicar dicha adaptación lo mejor posible.

¿Por qué?

Es habitual que un jefe de proyecto o un analista funcional estén involucrados en diversos proyectos, ya sea al mismo tiempo o de manera sucesiva.

El tipo de clientes varía sustancialmente, y podemos encontrarnos desde una empresa dedicada a la venta de juguetes, o bien un grupo cuya principal actividad es la minería, o sistemas de gestión tributaria, o procesos documentales, etc. Esto implica que, aunque realmente no conozcamos el negocio del cliente, debemos adaptarnos a sus circunstancias, entenderlo de la manera más rápida posible, y darle soluciones a los problemas que tienen detectados.

Sin embargo, generalmente se espera de nosotros un paso más, y es que les ayudemos a mejorar los procesos que tienen implantados, ya sea proporcionando las herramientas necesarias, ya sea realizando incluso una reingeniería de los mismos.

Es decir, que en cada nuevo proyecto y ámbito de actividad nos adaptamos al recipiente que conforma la empresa de nuestro cliente.

Esta adaptación tiene, no obstante, dos consecuencias:

1. Realmente no somos especialistas en nada en particular, pero sí conocemos diversos negocios, pudiendo incluso importar procesos o buenas prácticas de unos a otros. Sin embargo, generalmente lo que está mejor remunerado es la especialización, por lo que el hecho de ser tan transversales en ocasiones tiene un efecto directo en la cuantía de la nómina.

2. Genera un tipo de estrés, funcional en este caso. El hecho de tener que estar aprendiendo continuamente nuevas formas de negocio, nuevas problemáticas, y nuevos métodos supone un desgaste importante, por lo que debe regularse la dosis, como en los medicamentos.

Sin embargo, a pesar de todo ello, considero que esta capacidad de adaptación debe ser una de nuestras grandes señas de identidad como ingenieros, puesto que será una de las maneras en las que podamos obtener el reconocimiento profesional que todos buscamos. Tenemos que pasar de ser “los informáticos que me arreglan el ratón” a “los informáticos que me ayudarán a encontrar una solución”.

¿Qué pensáis? ¿Es mejor especializarse en un ámbito concreto de actividad o es mejor conocer un poco de cada negocio y así ganar en capacidad general? ¿Realmente tenemos los informáticos una oportunidad de mejorar nuestra imagen siendo una fuente de soluciones a la que todos acudan?

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