Calidad

La palabra calidad, definida por la RAE, en uno de sus significados dice: “Propiedad o conjunto de propiedades inherentes a algo, que permiten juzgar su valor.”

Cuando hablamos de proyectos informáticos, son varias las propiedades que esperamos de ellos, como son: ausencia de incidencias, código fuente con comentarios, eficiencia en los procesos, velocidad de respuesta adecuada, usabilidad, estilos gráficos trabajados, etc. Cada uno damos más importancia a una u otra característica, pero buscamos todas ellas puesto que somos conscientes de que, si existen, las probabilidades de lograr un proyecto con éxito son mayores.

Sin embargo, son muchos los obstáculos a los que tenemos que enfrentarnos en el día a día del proyecto, y que provocan retrasos, errores, etc: falta de experiencia, plazos demasiado ajustados, baja productividad, requisitos imposibles… y un sinfín de problemas que todos conocemos.

¿Qué hacer entonces? ¿Nos rendimos y asumimos que es imposible obtener productos con la calidad suficiente? ¿Cambiamos de actividad? ¿Quemamos los ordenadores y volvemos a hacer muchas cosas manualmente?

Está claro que la respuesta a todas esas cuestiones debe ser negativa.

En mi opinión, hay dos factores que influyen notablemente en todos los problemas de calidad de los proyectos:

1. El factor humano: en el sector tecnológico, especialmente en la parte de desarrollo, es un factor fundamental puesto que muchas de las tareas dependen del conocimiento, de la motivación e incluso de la inspiración de quien las realiza.

Existe una radical diferencia entre poner un tornillo de un coche o desarrollar una pantalla para realizar una integración con algún sistema de producción. En la primera de las tareas apenas tiene influencia la motivación o la inspiración o la formación, pero en la segunda pueden marcar una clara diferencia entre el éxito y el fracaso.

2. El factor cultural: el ámbito tecnológico que nos rodea es relativamente joven, y más si tenemos en cuenta que fue realmente a finales de los 90 cuando hubo un verdadero boom con la expansión de internet, la compra masiva de ordenadores, y un auténtico desarrollo de tecnologías móviles.

Esta juventud implica, necesariamente, que ni nuestros clientes tienen asumido qué significa realizar un proyecto informático, ni nosotros tenemos unos procesos lo suficientemente alejados del trabajo artesanal.

Si comparamos nuestro sector con uno ya asentado y maduro (algunos dirán que demasiado maduro) como es el del automóvil, las diferencias son claras:

- cuando uno compra un coche, asume ciertas limitaciones, y que los añadidos son los que aparecen en el catálogo. Si deseas cosas extraordinarias, tendrás que “tunearlo” y pagar un alto precio por ello. Sin embargo, en un proyecto informático el cliente tiende a pensar que hay barra libre para hacer cambios y que apenas tienen coste.

- en la industria del automóvil existen robots que hacen multitud de trabajos de manera exacta y programada. Lo más parecido que tenemos en el mundo tecnológico son herramientas automáticas que nos permiten simplificar parte de las tareas: generación de código, pruebas, test de cargas… pero tienen muy poca implantación y son reinventadas una y otra vez.

- las pruebas de calidad que se realizan sobre los automóviles son intensivas y se invierte mucho dinero en seguridad y en confort. En cambio, en muchos de los proyectos informáticos, las pruebas se realizan si se puede, la palabra seguridad apenas se oye, y temas como usabilidad o accesibilidad pertenecen a esa extraña lista de deseos que se suelen pedir por Navidad.

Obviamente, hay muchas más diferencias, pero creo que éstas son las más significativas.

Necesitamos ganarnos la confianza de nuestros clientes/usuarios, y tenemos que lograr procesos cada vez más industriales. No debe ser admisible que construir un sistema informático sea más parecido a elaborar una cuchara de madera por el artesano del pueblo que un automóvil en una fábrica.

Para lograr este objetivo se pueden tomar varias medidas, la mayor parte de ellas muy sencillas, que comentaré en un próximo artículo. Sin embargo, cualquier sugerencia, anécdota y aportación será bien recibida.

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3 respuestas a Calidad

  1. Albert Cubeles dice:

    Buena reflexión.

    Muchas veces he sufrido el problema de la calidad en un proyecto de software, y lo que más me preocupa de la forma en que se realizan proyectos de software es la falta de rigor que se escusa detras de la frase “un programa no se puede entregar sin errores”. Y como no se puede entregar sin errores, me relajo y no soy riguroso.

  2. Hola Albert,
    efectivamente, damos por hecho que el software siempre contendrá errores, y por ello muchas veces la desidia entra a formar parte de los proyectos.
    Los clientes han asumido también que las aplicaciones van a funcionar mal, pero eso sólo tiene un efecto negativo sobre nuestra profesión, puesto que nos ven como a chapuceros de los que resulta complicado fiarse.
    Creo que hay una clara oportunidad de mejora y de negocio para todos aquellos que estén dispuestos a hacer las cosas bien. Sin embargo, este proceso requiere la educación de los propios profesionales que trabajamos en las nuevas tecnologías, así como de los usuarios y clientes, para que comprendan que construir un sistema informático puede ser tan complejo e importante como un puente o un edificio.

  3. Pingback: El camino de baldosas amarillas, Dorothy | Proyecto Guru - Gestion, tecnología y negocios

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