Egocomunismo

Me asombra de manera especial el fenómeno de las redes sociales.

Yo no estoy en Facebook, ni en Twitter, ni ninguna de ámbito general, pero sí me he dado de alta en Linkedin y en Xing, aunque a ninguna de ellas creo que le saco el partido suficiente.

Hoy, un compañero de trabajo (sr. anónimo ;) ) me ha pasado un interesante enlace a un vídeo de youtube. En él se habla de la política de privacidad que tiene Facebook, de la cesión que todos los usuarios hacen de sus datos, sus imágenes, sus comentarios, etc Afirman que, supuestamente, dicha cesión es para siempre, de manera que, en el caso de que eliminen su cuenta, todo sigue perteneciendo a Facebook.

Luego continúan con elucubraciones y suposiciones varias. Puestos a imaginar, estas teorías de conspiraciones siempre suelen dar un plus de paranoia que las hace más interesantes y vibrantes.

Dicho vídeo me ha animado a escribir este artículo, al que le vengo dando vueltas desde hace un tiempo.

Lo que me fascina de las redes sociales es la rapidez con la que los usuarios se han incorporado al sistema. Creo que la razón que lleva a la gente a participar es una mezcla de ego personal y de un sentimiento comunitario. Por eso, el término que creo que se adapta mejor es el de Egocomunismo.

Si hay algo que caracteriza a cualquier red social es el hecho de compartir todo tipo de material como fotos, música, vídeos, ideas, recuerdos, etc. La mayor parte de las veces la gente no es consciente de la visibilidad que tiene todo lo que suben a la red, por lo que puede terminar siendo leido, visto u oido por todo aquel que dé con el material.

También es cierto que a muchos de ellos no sólo no les importa que se vea, sino que les sirve para convertirse en una especie de protagonistas, lo cual les permite cubrir las necesidades de su ego y así sentirse más realizados, o más satisfechos, o “estrellas por un día”.

Hoy en día los contenidos de la web creo que se pueden dividir claramente en dos tipos: aquellos que tienen un claro ánimo de lucro y, por otra parte, los que son aportados por los usuarios de manera más o menos altruista.

La magia de las redes sociales está en unir ambos. Son capaces de hacer que los internautas suban contenidos nuevos de manera voluntaria y desinteresada, y logran que los creadores de los portales, las empresas que explotan los datos, y los anunciantes obtengan grandes beneficios mediante las más diversas formas.

Personalmente prefiero seguir como observador, por ahora, o entrar en el sistema de manera anónima, de modo que profesionalmente pueda seguir aprendiendo y estudiando las posibilidades que ofrecen este tipo de redes.

Algunas cuestiones abiertas: ¿cúal será el futuro de las redes sociales? ¿Tiene sentido hablar en tono social cuando realmente la comunicación se realiza desde un ordenador? ¿Es legal que los contenidos pasen a ser propiedad de la red? ¿Es honesto?

 

PD: a pesar de que se me pueda tachar de negativo (más si unimos este artículo al de No me fío de Google), tampoco me termino de fiar de Facebook. Si, ya, bueno, casi cuatrocientos millones de usuarios no pueden estar equivocados ¿o sí?

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