El nuevo credo

En el blog de GedPro he encontrado una graciosa viñeta que describe, casi con total fidelidad, las situaciones a las que los informáticos nos tenemos que enfrentar día a día. Muy recomendable también otras que hay en la fuente original de esa rita cómica: el blog de Sinergia sin control.

Lo más curioso de estos chistes es que, en realidad se están riendo de nuestras propias desgracias, ya que las situaciones que representan son reales como la vida misma.

Sin embargo, ¿es posible que algún día cambien?

Yo creo que sí, pero el cambio vendrá producido por dos hechos principales:

1. Cada vez más habrá gente con conocimientos técnicos en el lado del cliente, lo que provocará que los requisitos sean dados con un poco más exactitud.

2. Progresivamente nuestra profesión será más valorada, por lo que podremos exigir lo que otros ingenieros ya tienen: reconocimiento y sueldos acorde de nuestra importancia.

Sin embargo, por otro lado, los sistemas que desarrollamos son muy abstractos en la mayor parte de los casos, incluso para nosotros mismos, por lo que es muy complicado lograr que el cliente sepa exactamente lo que quiere. Para acotar este punto existen técnicas, como la de prototipado que comenté en un artículo anterior, pero todas exigen un sobrecoste.

En cualquier caso, a los ingenieros de caminos, o a los agrícolas, o a los aeronáuticos, dudo que los clientes les digan exactamente lo que quieren. Seguro que les sueltan frases como: “Hay que hacer una autovía Madrid-Zaragoza”, “Toda esta comunidad de regantes tiene que modernizarse” o bien “Hay que construir el mayor avión comercial de la historia… ¡y que vuele!”

Voy a desvelar un secreto: en general, el trabajo de los ingenieros consiste en ¡pensar!

Sí, sé que muchos creerán que para eso no han estudiado una carrera, que tiene que haber maneras más fáciles de ganarse el sueldo, que para eso mejor poner ladrillos, etc. Sin embargo, me temo que es una verdad que en raras ocasiones se quiebra, puesto que nosotros tenemos que dar soluciones a los problemas de todo tipo de usuarios.

¿Dónde falla pues la ecuación en el caso de los informáticos?

Creo que en muchas de las variables: desconocimiento por parte de los clientes; falta de rigor por nuestra parte; mucha abstracción… excesivos factores. Sin embargo, hay dos que pueden ser la clave: pocos ven justificado pagar a un informático por pensar; pocos son conscientes de la importancia que tiene disponer del tiempo y los recursos suficientes para realizar un proyecto adecuadamente.

Nadie ve mal que un ingeniero de caminos cobre un buen sueldo, o uno aeronáutico, o un agrónomo, pero comparados con ellos, los sueldos de los informáticos son irrisorios.

Además, como el sobrino de fulanito hace bases de datos en access, o con dos excel y una piedra es capaz de gestionar la Charcutería Casamayor, todos los sistemas son iguales.

Por eso, es necesario instaurar un nuevo credo en la profesión, que nos ayude a superar los malos tragos y evangelizar allá donde vayamos:

- Creo en el trabajo bien hecho, bien analizado y origen de todo proyecto exitoso.

- Creo en el arquitecto y en el diseñador, que son bien dirigidos por nuestro jefe de proyecto, competente y son sentido común.

- Creo en un proyecto bien estimado, planificado y ejecutado.

- Creo en los cambios de alcance y en la aplicación de los ajustes necesarios, ya sean en coste o en tiempo.

- Creo en el plan de pruebas y en la honradez de los clientes y los programadores.

- Creo en el Espíritu Santo, que da imaginación en el desarrollo para crear esa funcionalidad imposible.

- Creo en un presupuesto justo y necesario.

- Creo en un trabajo bien remunerado.

Amén.

 

http://sinergiasincontrol.blogspot.com/2008/10/33-suposiciones.html
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