El vértigo del arranque

Cuando un proyecto empieza, siempre existe un grado de incertidumbre, mayor cuanto más ambicioso es el alcance.

Se pueden hacer estimaciones basadas en diversos factores como la experiencia, cálculos matemáticos, el dedo al aire… que nos permiten conocer el esfuerzo necesario, las personas que deberemos involucrar, por qué fases habrá que pasar y la duración de éstas, y otros datos indirectos como costes, solicitudes de contratación para recursos humanos, que nos ayudarán a minimizar los posibles problemas.

Sin embargo, todo siempre existirá una sensación de vértigo cuando un proyecto arranca, y es normal que exista. Incluso creo que es bueno tenerlo, ya que nos hace estar atentos para lograr que el proyecto empiece con buen pie. Tengo claro que, si antes de comenzar un trabajo, creemos tener todo controlado, entonces es que hay algo de lo que no nos hemos enterado.

¿Qué debemos tener claro para que el vértigo no se convierta en un desmayo por el susto?

Los datos clave que debemos conocer son:

  • Objetivos. La primera pregunta que deberíamos hacernos es “¿Qué nos han pedido hacer?¿Qué quieren?”. ¿De verdad lo tenemos siempre claro? ¿Hemos sido capaces de obtener esa información? Si no sabemos lo que se espera del proyecto no merece la pena siquiera empezar.
  • Participantes e interesados. Es indispensable saber quién va a participar, qué intereses tiene cada uno, qué grado de involucración van a tener, qué esperan del proyecto, si son pro/contra, qué papel van a jugar y su grado de influencia, la manera de contactar con ellos y lo accesibles que son, quién firma los requerimientos. No saber quién influye en el proyecto es un error grave puesto que son los que darán el veredicto final, ya sea de manera directa o indirecta.
  • Plazos. ¿Cuándo esperan que se ponga en marcha el proyecto? ¿Es viable? ¿De qué depende el poder cumplir los plazos?
  • Tecnología. Parece increíble pero conozco algún caso en el que se ha arrancado un proyecto, se ha realizado una fase de análisis de requerimientos y, a la hora de hacer el diseño, la empresa proveedora y la contratista se han dado cuenta de que cada una pensaba en una tecnología diferente. Obviamente no es un caso habitual (afortunadamente) pero, como dicen en Alerta Maxima 2: “las suposiciones son las madres de los metepatas”. Dejemos todo claro y reduciremos los problemas.

Podrían considerarse otros factores claves a la hora de arrancar un proyecto, pero, a mi juicio, estos son los más importantes, ya que contestan a las preguntas más importantes: ¿Qué? ¿Quién? ¿Cuándo? ¿Cómo?

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