Harry el ejecutor

Debo reconocer que soy un fiel seguidor de Clint Eastwood, y que mi afición por sus películas empezó en el momento en el que vi El Bueno, el Feo y el Malo. Desde entonces he devorado tanto las películas del oeste como la serie de Harry, otras menos violentas, así  como las que ha dirigido con tanto éxito en estos últimos años.

Hace un tiempo me compré la serie completa de Harry (el sucio, el fuerte, la lista negra…) y, de vez en cuando, vuelvo a poner una en el dvd.

Hace poco vi de nuevo Harry el Ejecutor. Obviamente, no es una gran película en cuanto a términos de calidad artística e interpretativa se refiere, pero sirve para pasar el rato y disfrutar viendo cómo un policía aplica lo que, en general, entendemos por justicia.

Más allá de cualquier consideración cinéfila, me dio por pensar su analogía con la gestión de proyectos y las organizaciones en general, y lo curioso es que, en muchas ocasiones, vemos reflejados gran parte de los perfiles de este tipo de películas.

En mi opinión, hay cuatro tipos de empleados:

  1. Los que piensan. Hacen evolucionar a la empresa, aún a riesgo de equivocarse. Son una especie rara de encontrar y difícil de contentar.
  2. Los que ejecutan. Acatan las órdenes del primer grupo, bien con un toque propio para mejorar el resultado, o bien sin parar a reflexionar en nada más que las órdenes recibidas.
  3. Los que se dejan llevar por la corriente. Generalmente son buenos empleados, cumplen con su cometido, pero no se le pueden pedir peras al olmo.
  4. Los que hacen bulto. Son necesarios para completar la plantilla, pero sería deseable sustituirlos por los del grupo 2 o 3.

Obviamente, el protagonista de Harry el Ejecutor es del grupo 2, aunque llevado al extremos en cuanto a los métodos, el celo con el que se aplica y los toques personales con los que adereza su trabajo.

Sin embargo, creo que nunca llegaría al grupo 1, ya que es una persona de acción, que prefiere aplicar las soluciones a teorizar sobre ellas.

Conforme avanzamos en nuestra carrera profesional más vamos situándonos en el grupo de los protagonistas o de los actores secundarios. En ello influyen muchos factores externos que no somos capaces de controlar, aunque en nuestra mano queda decidir si queremos evolucionar hacia los que piensan o conformarnos con dejarnos llevar por la corriente.

¿En qué grupo crees que estás? ¿Es posible moverse de un grupo a otro?

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