Prototipado

- Ya hemos instalado la versión en el entorno de nuestras oficinas para que podáis comenzar las pruebas. Si os parece, hacemos un repaso.

- ¡Ah! Estupendo. Vamos a ver pues.

http://dominiodelaempresa.com/aplicacion/login

El cliente empieza a abrir un poco los ojos.

- ¿Esto qué es?

- Es la pantalla de entrada. Sólo los usuarios con permisos podrán acceder.

- ¡Ah, vale! Es cierto. Sigamos

Usuario. Clave. Enter y aparece el menú inicial, en unos colores modernos y discretos, iconos sencillos, elegidos con esmero.

- Pero esos iconos, son demasiado raros. No se parecen a los del Güindows.

- Ya, pero es que esos son bastante anticuados, y además, están protegidos por derechos de propiedad.

- ¡Ah, claro!

La primera piedra en el camino. Sigue la demo y el cliente, tras ver un par de listados y dos ventanas de detalle de entidades, suelta la famosa frase

- ¡Pero esto no es lo que queríamos!

También están las variantes: ¿qué nos estáis enseñando? / esto no nos sirve / creo que os habéis equivocado.

Este es un problema muy habitual, demasiado frecuente, en el desarrollo del software, y uno de los quebraderos de cabeza más grandes para los gestores, puesto que la aplicación suele estar acabada o muy avanzada, se ha gastado muchas veces más presupuesto del que sería deseable, y se esperaba una aceptación rápida del cliente para poder continuar o terminar con el desarrollo a una velocidad mayor que la llevada hasta ese momento.

¿Cómo podemos solucionarlo?

Hay varias técnicas, pero una de las que más me convencen personalmente es la elaboración de prototipos.

Puedo sentarme con el cliente durante horas para comentar cómo será la aplicación, qué hará, lo bonita que quedará, lo moderna que tendrá la apariencia, y lo rápido que se comportará. Sin embargo, habrá numerosos aspectos que no se habrán comentado, como los colores de la aplicación, las columnas de los listados, logotipos y posición, distribución de los menús, iconos a utilizar, tipos de letra, navegación entre ventanas, operativas especiales, etc

También podría hacer el esfuerzo de escribirlo en un documento y luego pasárselo al cliente, pero a todos nos ha ocurrido que después de hacer esto, y haber invertido numerosas horas, descubrimos que apenas le ha prestado atención a la espera de ver funcionar la aplicación real.

Creo que un prototipo resuelve la mayor parte de estas cuestiones, puesto que permite una revisión visual, se pueden discutir todos los aspectos importantes de la aplicación de manera práctica y el cliente tiene la sensación de estar tocando ya algo real (lo cual supone, por otra parte, un posible riesgo si piensa que ya está hecho). Además, algunas aplicaciones específicas permiten establecer anotaciones funcionales o técnicas, valores de especificación, navegación entre pantallas, reutilización de plantillas y componentes, y exportación a Word para poder realizar el documento que se entregue al cliente y éste firme.

Obviamente, no es la panacea, y siempre habrá aspectos que puedan ser dudosos o que ninguna de las partes ha terminado de aclarar. Sin embargo, el objetivo es, como siempre, reducir los riesgos todo lo posible. Con un prototipo se logra aclarar qué hay que hacer exactamente, fundamental para que un proyecto pueda llegar a buen puerto. En caso contrario, existen muchas probabilidades de ir dando bandazos, gastar el presupuesto y quemar al equipo.

¿Usáis el prototipado como herramienta de definición funcional? ¿Qué aplicaciones usáis para elaborar las maquetas?

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