Quejas o soluciones

Durante la jornada laboral diaria es habitual que surjan problemas, ya sean de índole técnico o humano, puesto que de manera general en el trabajo cotidiano tratamos con diversas personas, y con medios tecnológicos como ordenadores, internet, teléfonos móviles, impresoras, etc.

Hay tres modos de afrontar los problemas: aguantando, quejándose o dando soluciones.

queja

En general, y dependiendo del problema y del momento en el que suceda, cada uno de nosotros solemos optar por una de las tres maneras de afrontar los problemas. Como norma general, desde el punto de vista del responsable de un proyecto la consideración que merece cada una de ellas debería ser la siguiente:

1.- Una persona que sólo aguanta, termina explotando, y entonces es muy complicado reconducir su actitud y su motivación. Todos tenemos orgullo, y somos capaces de sorportar una cantidad finita de problemas y presión. Cuando ese límite se sobrepasa, deja de tener sentido su presencia en la empresa o el proyecto puesto que, por norma general, las ascuas del incendio creado no llegan a apargarse.
Hay que detectar este tipo de perfiles para tratar de no quemarlos y, en la medida de lo posible, que puedan desahogarse en una charla informal. Además, es necesario dar respuesta a los problemas que expongan en dicha conversación ya que, en caso contrario, el nivel de frustración puede ser todavía mayor al ver que la persona responsable de solucionar dichas cuestiones no es efectiva.

2.- Para alguien que ante un problema sólo y siempre emite quejas, sin dar soluciones, debería plantearse una posible exclusión del proyecto a corto o medio plazo, puesto que no es capaz de ofrecer un rendimiento óptimo, y porque casi con toda probabilidad contaminará a los compañeros que tenga alrededor.
Este comportamiento puede ser debido a dos causas: su forma de ser, o bien la falta de motivación por las tareas que están haciendo. Si es el primer factor, entonces se trata de un problema casi imposible de reconducir, y el modo de proceder es claro. Si la desmotivación es la causa de este comportamiento, entonces lo mejor es tratar directamente el tema con él e intentar recuperar su confianza.

3.- El tercer modo de afrontar los problemas es buscar soluciones a los mismos. Todos tenemos derecho a quejarnos, y creo que está en nuestra naturaleza, pero cuando estamos involucrados en un proyecto tenemos también la obligación de dar soluciones, por ser profesionales y porque se espera de nosotros que seamos capaces de aportar experiencia, conocimiento e imaginativa.
Salvo el responsable del proyecto, que sí tiene la posibilidad de controlar las circunstancias que han ocasionado el problema y la obligación de minimizar las consecuencias, en general tenemos poco control sobre los motivos que nos han llevado a la situación conflictiva. Sin embargo, sí está en nuestras manos ofrecer soluciones apropiadas para salir adelante de manera exitosa.

Así pues, en lugar de quejarnos continuamente, ¿por qué no empleamos ese tiempo en dar soluciones? ¿por qué no pensamos en cómo mejorar el trabajo que realizamos? ¿por qué no agradecemos todo aquello que nos facilita la realización de las tareas? ¿por qué no nos centramos en las circunstancias que sí podemos controlar y nos olvidamos de todo lo que no depende de nosotros?

Si tenemos en cuenta todos estos planteamientos y somos capaces de llevarlos a cabo seguramente podremos realizar nuestro trabajo de manera más agradable y de modo más eficiente.

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